Noches blancas

Argumento

Un joven deambula por las calles de San Petersburgo, perdido y sumido en las reflexiones que le aportan su soledad, cuando en el puente observa a una muchacha entregada al llanto más profundo.

La imprevista conversación que surge entre ambos jóvenes, se convierte en un largo parlamento y la promesa de reunirse al día siguiente a la misma hora.

La narración se centra en los encuentros que se sucederán durante tres noches en la fría y monótona ciudad.

Abstracción

La narración empieza con una primera oración que se dirige directamente al lector, haciéndole cómplice e implicándolo.

Era una noche maravillosa, una noche de esas que puede que solo se den cuando somos jóvenes, querido lector.

El joven protagonista recorre las calles de San Petersburgo, un hogar inhóspito para alguien que simplemente desea ser reconocido por aquellos con los que se cruza a diario. Debido a este rechazo, el muchacho se siente acongojado, invisible, desplazado; sentimientos generales que apelan de modo más directo y profundo al lector. 

Ensimismado en sus pensamientos, pasea cercano al río cuando se topa con una joven que llora desconsoladamente. En un encuentro entorpecido por sus pocas facultades para disimular, el protagonista confiesa que sintió encoger el corazón al ver a tan bella muchacha dedicada al llanto.

Entonces entablan una conversación que se alarga, por lo que acuerdan encontrarse al siguiente día en el mismo lugar, pero con la condición de que él no se enamore de ella. El protagonista está nervioso, lleno de alegría al tener por fin un confidente y sentirse apreciado. El lector atento aquí ya intuye que un joven solitario no va a poder evitar entregarse al dulce cariño de la muchacha.

Llega la segunda noche y el joven apenas ha podido pegar ojo recordando las facciones de la muchacha, su ternura, sus gestos. Al fin se encuentran y esta vez es la joven quien toma la conversación para explicarle al protagonista su tormentoso pasado.

Nástenka, que así se llama y tiene apenas diecisiete años, contrastando con los veintiséis del protagonista, tiene el corazón roto, pero lleno de esperanza. Exactamente un año atrás, la joven se enamoró de un caballero que la conquistó con pequeños gestos, pero que se fue por motivos laborales; si bien antes de partir hizo la promesa de regresar pasado un año para pedir su mano. Pero, transcurridos unos días desde su regreso, no tiene aún noticias.

Durante la tercera noche, el protagonista la consuela e incluso se ofrece a entregarle una carta de parte de Nástenka, escondiendo al mismo tiempo el amor que le profesa, ya que rompería la promesa. Con esta resolución se despiden hasta el día siguiente.

Dostoievksi plantea aquí el amor no correspondido por partida doble: por el joven que suspira por Nástenka y por esta que espera a su anterior amado. Entonces, llega la cuarta noche y los sentimientos están a flor de piel. Nástenka no ha obtenido respuesta de su enamorado y el joven decide aprovechar la situación para declararle su amor. En medio del torbellino de emociones, la muchacha decide aceptar su propuesta y planear ya un futuro juntos, justo cuando aparece la sombre de su prometido.

Nástenka rompe entonces la relación sentimental que había empezado a establecerse y agradece la ayuda del joven con un beso en los labios antes de marcharse junto a su futuro. El protagonista queda otra vez solo y desamparado. A la mañana siguiente recibe una extensa carta donde Nástenka rebosa de felicidad y le pide disculpas de manera sentida.

Finalmente, el joven está otra vez solo, desamparado ante el anonimato de la ciudad, aunque profundamente agradecido por esos instantes de auténtica felicidad.

Desnudando el libro

El relato se inicia in media res, con una apelación directa al lector, por lo que lo incluye en el relato, como parte del protagonista. Pero lo que genera el sentimiento de pertenencia a la narración es el hecho de que el personaje principal carezca de identidad, es simplemente alguien más rechazo por la sociedad.

Otro factor que genera un espacio íntimo entre el protagonista y el lector es la referencia a un momento de la vida particular, pero que sin embargo es vivido por todos, la juventud como experiencia compartida.

Sin embargo, la descripción de su recorrido vital es muy singular, ya que confiesa que a sus veintiséis años no ha tenido oportunidad de tener a un ser querido. Encerrado en su soledad, los muros de la ciudad lo aprisionan, pero mantiene un pequeño optimismo esperanzador.

Ilusión que recupera con esta promesa de amor, que pronto deviene en un amor no correspondido y, además, por partida doble. Se juega con un triángulo amoroso, donde uno de los implicados necesariamente no obtendrá su final feliz. 

La soledad como tema principal se cruza con el desamor para crear este gélido y entrañable paisaje. Resulta interesante como el autor ha organizado el relato, dividido en tres noches; cada conversación deja una resolución pendiente, como el caso de la historia personal de Nástenka o la respuesta de la carta, por lo que posee tensión narrativa.

La introducción del último capítulo planteado como mañana rompe con el esquema preestablecido, jugando con la temática y marcando la conclusión del relato. También sugiere cierto golpe de realidad, ya que la magia que se establece entre ambos protagonistas se desarrolla durante la noche, un momento escogido específicamente para generar ese entorno fantástico.

El título hace referencia a este fenómeno que ocurre durante el solsticio de verano donde las horas de luz permanecen durante todo el día, por lo que la transición final hacia el día marca la desaparición del encanto y la vuelta a la realidad: el protagonista en la misma habitación, con la misma soledad, quince años después del fortuito encuentro.

 

Ambientación

Fiódor Mijailovich Dostoievski, 1821 - 1881, creció en un estricto ambiente familiar dominado por su padre, debido al pronto fallecimiento de su madre. A los dieciocho años un grupo de campesinos torturó y mató a su padre, acontecimiento que marcará su vida. 

El joven Dostoievski fue enviado a estudiar ingeniería a San Petersburgo, donde residió hasta su muerte. En 1846 publicó su primera novela epistolar, aunque sus escritos pasaron desapercibidos.

Lo que sí detectaron eran sus ideas liberales y revolucionarias, por lo que en 1849 fue condenado a muerte y enviado a un campo de trabajos forzados en Siberia. A los cuatro años fue liberado y se casó al poco tiempo.

Durante los años 60 perdió a su mujer y a su hermano, hechos que, junto a la experiencia de Siberia, están presentes en sus obras, destacando Crimen y castigo. Volvió a casarse, pero perdió a una hija al poco de nacer, lo que volvió a sumir a Dostoievski en un dolor que esta vez se manifestó con ataques epilépticos, provocados por una fuerte adición a la bebida.

El nacimiento de su segundo hijo produjo un cambio positivo, ya que influyó para crear varias de sus obras más relevantes, como Los hermanos Karamazov. Murió en 1881 en su casa debido a una complicación pulmonar y un ataque epiléptico.

Frase reveladora

¡Cómo bulle el corazón con el amor! Parece como si quisiera verter todo tu corazón en otro corazón, quieres que solo haya alegría, que solo haya risas.

Reflexión

Dostoievski es uno de esos autores canónicos que deben leerse y envejecer en la conciencia social. Noches blancas reúne en sus apenas cien páginas las marcas de escritura del autor ruso, como el tratamiento psicológico del protagonista; acompañadas en este caso por unas magníficas ilustraciones.

Consigue mantener al lector en tensión durante las páginas para después precipitar la acción en un final característico del autor. Sencillamente deliciosa y altamente recomendada.

Noches blancas

Autor

Fiódor Dostoievski

Edición

Nórdica

Páginas

128

ISBN

9788416440047

Valoración

Noches blancas